Vivir en la Costa Blanca es un privilegio, pero también un reto decorativo. La intensidad del sol y la humedad del mar dictan las reglas del juego. Si quieres que tu hogar se sienta como unas vacaciones eternas, aquí tienes las claves:
1. La Dictadura del Blanco (y sus aliados)
En Alicante, la luz es nuestra mejor amiga, pero también puede ser agobiante. El blanco puro en paredes no solo amplía visualmente el espacio, sino que ayuda a mantener la casa más fresca al reflejar la radiación solar.
- Consejo: Rompe la monotonía con tonos arena, piedra o el clásico azul marino en los detalles.
2. Materiales que «Respiran»
Olvida los terciopelos o las pieles sintéticas. Aquí mandan las fibras naturales:
- Mimbre, ratán y yute: Ideales para lámparas y alfombras.
- Lino y algodón: Para cortinas y fundas de sofá. Son tejidos transpirables que no se pegan a la piel en verano.
3. El Suelo: Frescura bajo tus pies
Si estás de reforma, apuesta por el barro cocido (un clásico de la zona) o por el suelo porcelánico con efecto madera clara.
- Tip Pro: Evita las alfombras de pelo largo. Si quieres vestir el suelo, usa alfombras de vinilo o de fibras naturales que no acumulen calor.
4. Integra el exterior (In & Out)
Alicante permite vivir fuera casi 300 días al año. Si tienes terraza o balcón, utiliza el mismo tipo de suelo que en el salón para borrar la frontera entre ambos.
- Vegetación: Añade buganvillas, olivos enanos o plantas crasas (suculentas). Aguantan el sol directo y dan ese toque verde necesario sin gastar mucha agua.
5. Control de la Luz: Persiana y Toldo
No todo es abrir ventanas. Un buen interiorismo en el Mediterráneo sabe cuándo cerrarse. Los toldos de rayas marineras o las persianas de esparto son elementos funcionales que, además, aportan una estética auténtica y tradicional de la «terreta».
Reflexión final: Decorar en Alicante no es solo seguir una moda, es adaptar tu estilo de vida al ritmo del mar y del sol. ¡Menos es más cuando tienes el azul del Mediterráneo de fondo!